martes, 28 de febrero de 2012

¡Qué malito me puse ayer!
La verdad es que llevaba dos o tres días haciendo safaris inútiles, no encontraba nada vivo para comer y me sonaban las tripas con desesperación.
No me extrañaría haber perdido 200 o 300 gramos de peso.
Entonces se me ocurrió dar una vuelta por el patio de la hamburguesería y explorar los cubos de la basura. Hay que reconocer que huele bien esa carne, el aspecto es vomitivo pero huele bien.
¡¡Miaaaauuuuu!!  Me puse hasta las cejas de carne triturada, con una cosa roja y una cosa amarilla, además de otras materias que fui apartando cuidadosamente.
Pues eso, hoy estoy a base de ensalada, probando diferentes tipos de hierba para limpiar el estómago.
¡Cuánto echo de menos vomitar con aquella deliciosa hierba que me compraba el inquilino de mi casa!