Hay días perfectos incluso cuando hace frío.
Llevamos una semana con mañanas de niebla. No ver las cosas a un metro de distancia es aburrido pero tiene sus compensaciones: a mí tampoco me ven.
La caza ha sido buena, así que he pasado el resto de la mañana haciendo la siesta en el sótano de la tienda de alfombras, aprovechando que todavía no me han descubierto.
Por la tarde me he reunido con la pandilla para ver el desfile de invierno.
Sí, sí, va en serio. Resulta que muchos perros cambian de color en invierno …
Que no, que es una broma, es que les ponen piel postiza.
Bueno, el caso es que los chicos y yo nos sentamos encima de un murete para ver pasar el desfile y hacemos apuestas para ver quien reconoce antes al chucho que llega. A veces les decimos cosas para cabrearlos pero en el fondo nos da pena de verlos.
A ellos también les da pena y es mejor no preguntarles cómo se sienten porque reaccionan con violencia. No tienen sentido del humor.