lunes, 25 de marzo de 2013

Es cierto que el frío no me gusta pero se acerca la época de las prisas y tampoco me gusta.
Suelo salir de caza en cuanto oscurece y hacer la ronda habitual por los lugares donde me resulta fácil abastecerme para tener mis necesidades cubiertas cuando llega el día.
Pues bien, ya empiezo a no tener tiempo.
No sé qué demonios pasa con el calor, tal vez me vuelvo más lento, tal vez la comida se vuelve más inteligente, tal vez estoy más cansado… ni idea, esto me sobrepasa y lo único que sé es que no me da tiempo a pillar suficiente caza.
Uno de los intelectuales de la pandilla dice que ahora la luz está menos tiempo apagada y hay que apresurarse para llenar la panza pero yo sospecho que es un problema de camuflaje, por alguna razón nos volvemos más visibles para los ratones y ellos sí, ellos tienen tiempo para esconderse.