martes, 21 de agosto de 2012

Me siento solo.
Es cierto que las calles están más tranquilas, que hay menos chuchos por los alrededores y menos coches pero la verdad es que me aburro. Nadie me persigue, nadie viene a  dejar marcas de pis en mi territorio y nadie deja bandejitas con pienso en los sitios habituales.
Es de locura, hasta las ratas están de vacaciones.
Ayer me dio por recordar aquellos tiempos en que fui casero y disponía de un inquilino para mi uso personal, alguien que me cepillaba, me cortaba las uñas, mantenía limpio el arenero y compartía conmigo su comida (a veces voluntariamente). Se me saltaron las lágrimas.
Entre el calor que hace, el vacío social y el hambre que tengo,  soy la persona más desdichada del barrio. Estoy deseando que empiece el curso.

viernes, 3 de agosto de 2012

No sé para qué digo nada.
Me hice el propósito de no volver al sótano inmundo pero he tenido que reconsiderar el asunto porque es el sitio más acogedor que hay en todo mi territorio.
Precisamente en verano, cuando la gente se va a la playa  llevándose de paso  a toda esa colección de chuchos babosos y lameculos que entorpecen el paisaje durante el día, cuando las calles están tranquilas y despejadas, justo ahora hace un calor del demonio.
No hay persona que pueda soportar estas temperaturas vistiendo su  abrigo de piel auténtica y sin encontrar más bebederos que los charquitos de regar los jardines.
Vale, el suelo del sótano está pringoso pero…  taaaaaan fresquito.