Me ha sentado fatal la bajada de la temperatura.
Al principio me gustó poder hacer mi ronda de mediodía sin sofocos y, lo mejor, encontrar comida decente viva o bien conservada. Pero sólo al principio.
Todo el mundo sabe que a las personas normales no nos gusta el frío pero lo toleramos, lo malo es que te pille por sorpresa, como me pasó anteayer. Me esperaba el chaparrón desde hacía un buen rato pero tenía ganas de volver a casa, así que me la jugué a que me daba tiempo y llegué a mi refugio hecho una sopa.
Cuando vivía con mi inquilino tenía mi propia toalla y mantitas calientes para tumbarme, en cambio ahora me conformo con una caja de cartón llena de mugre.
Son los inconvenientes de la vida salvaje y libre…. ¡atchís!
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