domingo, 16 de diciembre de 2012

Anoche tuvimos una reunión en la cumbre de la biblioteca municipal.
No fue algo premeditado, lo que pasa es que la azotea  de la biblioteca tiene cierto prestigio por su escasez de tránsito molesto y por su abundancia de ratones.
Mejor dicho, tenía cierto prestigio.
Era un buen territorio de caza pero anoche se convirtió en sala de juntas. Empezamos los conocidos del barrio pero poco a poco fue llegando personal de otras zonas a pegar la oreja y comentar el pavoroso descenso de ejemplares aptos para el consumo, porque los pocos que hay están muertos y huelen a rayos.
Ha sido tan repentino que nadie se lo explica. La única pista que tenemos es el testimonio de una tricolor semi-casera que se vio obligada a abandonar su sótano cuando los inquilinos tomaron la costumbre de “desratizar”.
¿Dónde se ha visto tamaño despropósito?  ¡¡Eliminar la comida!!
En fin, hemos acordado no subir a la azotea para darle un periodo de recuperación y explotar otros barrios hasta que pase la crisis.






                                                                                 


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