viernes, 11 de febrero de 2011

El inquilino de mi casa me llamaba Nerón cuando me llamaba.

Eso ocurría antes de que una torpeza inexplicable me hiciera caer desde el balcón y aprovechar la coyuntura para echar un vistazo por el barrio.

Al principio estaba con la empanada y sólo veía coches pero después…
¡jodeeeeeer, esto es otro mundo!

De acuerdo, es duro ganarse el sustento con la caza del inocente pero estamos hablando de carne fresca, nada que ver con esas bolas pétreas que gustaban tanto al inquilino de mi casa.
Hay gran variedad de areneros repartidos por mi territorio y suficiente caza para no pasar hambre, aunque en días malos tenga que conformarme con una insípida cucaracha. En cuanto a beber, bueno, algunas mañanas aparecen manantiales en los jardines.
Y además están las chicas, claro. Tienen sus épocas bordes pero en las otras épocas… ¡miaaaauuuuuuuuu!

En fin, ahora soy noX  y gozo de inmunidad contra  los inquilinos que pretendan convertirme en casero.
¡Je je je, no saben cómo llamarme!