jueves, 4 de agosto de 2011

No lo soporto, no lo soporto, no lo soporto….
Ya no sé dónde refugiarme para tener un poco de fresquito.
Lo ideal es un portal recién fregado  pero normalmente no permiten personas tumbadas en mitad del paso.
Debajo de un coche tampoco se está mal del todo, a veces corre un poquito de aire y no siempre está el suelo lleno de grasa, pero sólo se puede cerrar un ojo porque el otro hay que tenerlo abierto para tener prevista una escapada de emergencia.
Los arbustos del parque serían estupendos si no fuera por la costumbre de mojar las plantas por la mañana. No es que moleste mucho una ducha en verano pero prefiero el frío seco, así que dejo el parque para las tardes y noches.
La ventaja de este calor es que pierdo el apetito y no sufro tanto por la falta de caza diurna en los comedores habituales. Y por la noche siempre hay una víctima cansada de su encierro que sale a tomar el fresco, pobre infeliz.

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