lunes, 2 de abril de 2012

He pasado unos días estupendos.
Cerca de mi zona de caza hay unos balcones que suelo evitar por las mañanas,  cuando los inquilinos riegan las plantas, pero por la tarde no hay peligro de que me estropeen el pelaje y la sombra es fresquita.
Pues eso, pasaba por debajo para aprovechar la sombra y casi me cayó encima la persona más adorable que he visto en toda mi vida:   una rubia de pelo largo, ojos color miel, naricita rosada, rabo esbelto y serpenteante, uñas larguísimas…  en fin, perfecta.
Al principio parecía aturdida pero luego se enfadó y empezó a bufar…. ¡oooooh, era deliciosa!  La llevé a mis zonas favoritas de caza y atrapó su primer ratón, también le presenté a algunos colegas de la panda aunque no tenemos mucho trato, casi consiguió trepar a un árbol a pesar de no tener costumbre y estuvimos recorriendo todo mi territorio durante las noches tranquilas.
Lástima que haya durado tan poco tiempo. Alguien debió de dar el chivatazo y su inquilino  nos encontró una tarde cuando hacíamos la siesta en mi rincón soleado favorito.
¿Creéis que se resistió ella?
Pues no, la muy traidora corrió al encuentro de aquel animal y prácticamente se arrojó en sus brazos, ronroneando descaradamente y permitiéndole toda clase de caricias obscenas. 
No he vuelto a verla… pero fueron unos días estupendos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario