miércoles, 23 de octubre de 2013


Por suerte, pocas veces siento nostalgia de mi  pasado como casero alfa pero en esas ocasiones me comporto como un auténtico capullo permitiendo que algún inquilino desconocido se acerque y me toque. Incluso ronroneo para hacerle saber que cuenta con mi permiso. En fin...

Esta mañana he tenido uno de esos momentos de flaqueza cuando una hembra bípeda de aspecto inofensivo ha dedicado unos segundos a lamerme el lomo, primero con una mano y luego con la otra.  Lamentablemente apestaba a perfume y he tenido que pasar buena parte de la mañana lavándome el pelo a conciencia para eliminar el hedor.

Pensándolo bien, llevo bastante tiempo sin vomitar pelos. Esta noche daré una vuelta por el parque y me pegaré un hartón de hierba.

Hay que darse una alegría de vez en cuando.

1 comentario:

  1. ¡¡¡Qué manía!!! Tanto sobar, tanto sobar... luego te dejan todo sucio oliendo a jabón y perfume. A ver si aprenden a darse una buena limpieza

    ResponderEliminar