jueves, 18 de agosto de 2016

Finalmente todo huele a mí.

Me costó un gran esfuerzo al principio porque el olor a chica lo impregnaba todo, tuve que frotar todos los muebles, esquinas, puertas y alfombras. Con la familia fue fácil porque les hacía gracia y me acariciaban para animarme a seguir.

Pero sigo sin saber lo que significa "bartolo", es una palabra especial que sirve para todo. Lo dicen cuando tengo comida en el cuenco, así que podría ser el equivalente a "comida", pero también lo dicen cuando me busco un rincón oscuro para perderlos de vista un buen rato. No es que me molesten, es que me quieren excesivamente y me soban demasiado.

Tengo muchas cosas para cazar, pelotas, cuerdas... no es lo mismo que perseguir un ratón pero es más divertido que escuchar las quejas del ratón contaminado que vivía en mi sótano.
A veces lo echo de menos. Yo tenía un territorio muy extenso con comida que encontraba en grandes cubos al lado de los restaurantes y podía pasar toda la noche recorriendo calles y combatiendo con algunos colegas.


Ahora sólo puedo rascar las alfombras con la esperanza de que me persigan pero estos panolis todavía no han aprendido a combatir como las personas normales.

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